Yacimientos



Los restos de ocupación humana más antiguos encontrados en la comarca de Campo de Borja han sido cronológicamente datados en la época Musteriense (Paleolítico Medio). En los yacimientos del Barranco de Arbolitas y Merrenque en Borja, están constatados poblados al aire libre, mientras en el del Raso Bajo de Borja y el Complejo de Pozuelo de Aragón se encontrado numerosos afloramiento de sílex que confirman esta ocupación.

La comarca de Campo de Borja es rica en yacimientos datados en la Edad del Bronce y ejemplo de ello son el de Mocín con notables hallazgos de cerámica campaniforme, el de Majaladares con taller de sílex al aire libre y cuevas sepulcrales, los de Arbolitas, la Yedra, la Albardilla o Aster donde se han encontrado gran cantidad de lascas, hojas y láminas del Bronce Antiguo o el del Estrechuelo con restos óseos humanos de al menos cuatro individuos, ajuar cerámico y lítico en la cueva de inhumación colectiva, todos ellos en el término de Borja. El poblado de Siete Cabezos de Magallón, de esa misma época, presenta asentamiento abierto, sin defensa alguna, constituido por edificios de planta rectangular o cuadrada, y útiles de sílex, piedra, metal y cerámica que indican la existencia de una economía agrícola de secano.

De la Edad del Hierro también han quedado importantes constancias como Burrén y Burrena, la Cruz y el Morredón (Fréscano) donde se han encontrado restos de construcciones rectangulares adosadas a una murallas, ajuares funerarios y abundantes restos cerámicos, el Quez (Alberite) con gran acumulación de cantos rodados y restos de necrópolis con ajuar metálico, la Corona-Esquilar (Borja) con fragmentos de sigillata campaniense, la necrópolis del Cabezo de la Viñas (Magallón) o el situado entre la Atalaya y el Convento (Mallén) donde apareció un gran ajuar funerario pertenecientes a una necrópolis de incineración.

La cultura celtíbera deja una profunda huella en la comarca y buena muestra de ello son los yacimientos urbanos de la Corona, Torre del Pedernal y la Romería (Bursao), el Cabecico Aguilera (Agón), Caravis (Magallón) y el Convento (Mallén); y no urbanos como el Morredón, Burrén y Burrena (Fréscano), la Nevera (Agón), los Pozos IV (Bureta), Pero Caro Bajo (Ambel) o el Calvario (Tabuenca) alejados de las principales ciudades celtíberas que tal vez llegaron a especializarse en la explotación agraria y la redistribución del metal extraído.

Dentro de la configuración político-administrativa de la España Romana, la zona que hoy ocupa la comarca de Borja es se singular importancia tanto a nivel político, como económico ya que pone en relación el Valle del Ebro con el interior de la Meseta. Por ello la comarca contó con una importante red viaria con entrado en centros urbanos de los que partían caminos secundarios que conducían a explotaciones ganaderas y agrícolas. Algunos de los restos más importantes de este periodo están en el Polígono Romería de Borja o en los recientemente descubiertos hallazgos de unas termas en la Gorrona (Albeta).

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