Pese
a que hay constancia de su pasado árabe y la eufonía
de su nombre así lo evoca (antes "Aynzón, posiblemente
de "ayn", ojos de agua en árabe y "zon",
zona, en ese mismo idioma), la historia documentada comienza con
la reconquista de Alfonso el Batallador, en 1121. A tan
solo dos km. de Borja, hasta el siglo XIV, en que don Fradique
de Aragón, Conde de Luna, es constituido Señor de
Ainzón, la historia de la villa corre paralela a
la de la capital comarcal. Desde ese momento, la villa queda incorporada
a la Corona de Aragón, hasta que, en virtud de un privilegio
concedido por Alfonso V se separa de ésta (XV). Pocos años
después es adquirida por Veruela hasta 1812 que se convierte
en villa de realengo, siéndole otorgado por Felipe V
el título de "Muy Leal, Muy Noble y Fidelísima
Villa".
Testimonio
de este rico pasado histórico han quedado varias casas-palaciegas
de los siglos XVI y XVII en las calles Barrio Bajo y General Mendívil,
así como en la iglesia
parroquial, de factura barroca y en cuyo interior se conserva
una valiosa talla del Santo Cristo (siglo XIII), a quien
se tiene gran devoción en toda la comarca.
Los ainzoneros han conservado algunas de sus tradiciones más
antiguas, ya que sus dances, el paloteao, el de Santa Elena,
la Llega, o el de Moros y Cristianos, todavía se bailan
en la plaza para las fiestas de La Virgen y San Roque (15 y 16
de agosto), el Santo Cristo (14 de septiembre) o San Sebastián
(20 de enero). El 3 de mayo, para las Cruces, celebran la romería
de la Bendición de los Campos, costumbre muy extendida
en la zona.
De
esta villa, cuya población, creciente, se sitúa
en torno a los 1240 habitantes (año 2001), han salido personajes
muy conocidos a nivel nacional como el cineasta Alfredo Mañas,
los deportistas hermanos Arcega o el poeta y dramaturgo Marcos
Zapata.
Basada fundamentalmente en agricultura y sobre todo en la vid
(también olivo y almendro), de donde salen los mejores
cavas aragoneses, complementa su economía con algunas
otras empresas dedicadas a diferentes sectores.
Existe en Ainzón una asociación "Collan
de Fablans d'a Uecha", con enormes inquietudes culturales,
que se está preocupando, entre otras cosas, de recuperar
la fabla que aquí se hablaba, la lengua de nuestros antepasados.