A
una distancia de 65 km de la capital aragonesa se asienta Bureta
sobre una planicie, superada la ribera del Huecha. Basa su economía
Bureta en la fábrica de conservas
(fundamentalmente pimientos de piquillo, espárragos, aunque
también melocotón,
tomate...) sita en el pueblo, como en la agricultura (viña,
olivo y
huerta)
y en la ganadería (granjas de ovejas lecheras para
fabricación de quesos).
Su iglesia,
actualmente en restauración (año 2001), construida
en el último tercio en el siglo XVII, en estilo barroco,
advocada a la Santa Cruz, conserva en su interior una bella talla
de la Purísima Votada, cuyas fiestas se celebran
el 23 de octubre. Es en esta fecha cuando los buretanos muestran
todo su fervor popular y religioso en la procesión de la
Virgen, que es lleva a hombros por todos los vecinos del pueblo
recorriendo cada una de sus calles. Se remonta la historia de
esta fiesta al 23 de octubre de 1836, cuando, ante una epidemia
de cólera, el Conde de Bureta saca la Virgen en procesión,
produciéndose el milagro de la curación.
Poco después todos los vecinos votan (de ahí la
"Virgen Votada") que a partir de entonces los 23 de
octubre de cada año se celebren las fiestas en honor a
de la Purísima "Votada".
Emotivo
acto es también el que se celebra el 8 de septiembre (día
de la Natividad) con el rosario de cristal, al que
acude todo el pueblo,
tocando
aves maría cantados por los hombres que finalizan con una
salve también cantado, por todos los vecinos.
Hay que destacar el palacio
de los Condes de Bureta junto a la iglesia, residencia de los
condes de este mismo nombre, familia a la que pertenecía
Mª Consolación Azlor y Villavicencio (por haber matrimoniado
en 1794 con Juan Cristósomo López Fernández
de Heredia, Conde de Bureta), una de las heroínas de
los Sitios de Zaragoza.