Nuestra historia



Prehistoria
L
a actividad humana conocida hasta hoy (año 2001) de las tierras que hoy conocemos como comarca del "Campo de Borja" se remonta al Paleolítico Medio (musteriense), es decir, en torno al 300.000 y el 40.000 a. C. Los yacimientos del Raso Caro Bajo, en Borja y el complejo de Pozuelo de Aragón, son el testimonio que de ello nos ha quedado. De la Edad de Bronce (6000 a. C.) tenemos también numerosos restos, el Poblado Mocín, Majaladales o el Estrechuelo, en Borja, como de la de la Edad del Hierro, atestiguada en el Esquilar (Borja), Burrén y Burrena (Fréscano), Cabezo de las Viñas y Siete Cabezos (Magallón) o el Quez en Alberite, por citar solamente alguno de ellos. Esta zona de la comarca de Borja, junto al Somontano del Moncayo, fue llamada luego "celtiberia" en épocas anteriores a la conquista romana, según consta en las fuentes. La citada "celtiberia" abarcaba una amplia región en el sector oriental de la meseta, con centro fundamental en la actual provincia de Soria. La zona que nos ocupa era llamada "celtiberia citerior" y estaba ocupada por "lusones", habitantes errantes (temporeros o trashumantes), de urbanización floreciente y rápido crecimiento.


Pertenecientes a este periodo han sido descubiertos varios yacimientos: Borsao, el Cerro de la Corona-Aguilar, el Polígono de la Romería y Torre del Pedernal, en Borja; Caravis, en Magallón; Manlia, en Mallén; el Morredón, Burrén y Burrena, en Fréscano; la Nevera de Agón; los Pozos IV, en Bureta; Pero Caro Bajo, en Ambel y el Calvario en Tabuenca.

Periodo romano

La conquista romana convirtió a los que hoy hemos delimitado como Comarca de Borja en una zona de singular importancia, al tratarse de una región que pone en relación el Valle del Ebro con el interior de la Meseta. Por ello, la comarca se verá atravesada por una importante red viaria con entramado en centros urbanos, de los que parten caminos secundarios.Torre del Pedernal (Borja), Caravis (Magallón), Manlia (Mallén), Polígono Romería y Corona-Aguilar (Borja) y los recientes descubrimientos de unas termas en Albeta son, probablemente, los testimonios más significativos de este periodo romano. Desde este momento, con una agricultura e industria florecientes, se comienza a crear la unidad de vida regional económica (junto a Tarazona), que contitúa hasta nuestros días.

Periodo visigodo y árabe

Sobre la organización ibero-romana se sobrepone la dominación visigoda que modifica poco a poco la situación decadente en que entra la cultura romana en el siglo IV d. C. De este momento se han recuperado unas cerámicas grises de los siglos VI o VII, en el despoblado de los Pozos en Bureta. Durante la invasión árabe, una familia noble hispano-visgoda, dueña de Borja, acepta a los nuevos dominadores, convirtiéndose al islam. Esto hizo que poco a poco los nuevos pobladores árabes fueran colonizando la región, hasta la reconquista de Alfonso I, el Batallador.

Siglo XII: la conquista de Alfonso I

El 1119 Alfonso I conquista Tarazona, Tudela y Zaragoza, pasando toda la región a manos de los cristianos pirenaícos, pero a pesar de ello, dado el escaso número en relación con los musulmanes, no asolaron las villas, ni modificaron la población o la economía agrícola-ganadera, en casi ningún caso. Si modificaron, sin embargo, la organización jurídico-social, pues los cristianos instauraron sus fueros y costumbres, sus rutas comerciales, etc.

En Maleján, Albeta, Bureta, Bisimbre, Agón y Fréscano la población siguió estando compuesta íntegramente por moros, mientras que en Ambel y Bulbuente, el número de cristianos, escaso al principio, fue creciendo considerablemente, aunque no tanto como en Ainzón y Alberite, donde pronto se excluyó a la población musulmana. Las dos ciudades principales por aquel entonces, Magallón y Borja, recibieron una importante colonización cristiana, pero el elemento musulmán y judío se conservó hasta la expulsión en el XV. Al sur del Campo de Borja hubo colonización cristiana exclusivamente, incluso con la fundación de dos nuevos pueblos, Pozuelo y Fuendejalón.

Algunos de estos pueblos pertenecieron desde la reconquista cristiana a órdenes religiosas militares, marcando esto el transcurso de su historia. El monasterio de Veruela, fundado en 1141 y favorecido por los reyes, tenía numerosos privilegios reales y el señorío de varios pueblos, Bulbuente, Ainzón y Pozuelo, entre otros. La orden militar de los Templarios primeros, y de San Juan de Jerusalén, después, poseía, Talamantes, Ambel, Alberite y Fuendejalón.

El Siglo XIX

Desde la reconquista en el XII y hasta la abolición de los derechos señoriales en el XIX, hubo dos ciudades y tres señoríos principales en la región, Borja y Tarazona por un lado, el Monasterio de Veruela, la mitra de Tarazona, y la orden de San Juan de Jerusalén que sustituyó a los templarios en sus antiguas posesiones. Todos ellos tenían grandes derechos en temas civiles, de riegos y ganaderos que apenas se vieron alterados hasta su abolición. Solamente la expulsión de los moriscos en el siglo XVII ocasionó una catástrofe de la que hubo de recuperarse muy lentamente. La organización jurídica y social se romperán en el primer tercio del XIX, iniciándose la economía liberal, a través de un proceso lento que dura hasta comienzos del siglo XX.

El Siglo XXI

El día 8 de noviembre de 2001, marca un hito importante en la historia de la comarca del Campo de Borja, con la aprobación en las Cortes de Aragón del Proyecto de ley de creación de la comarca que lleva este nombre, iniciándose así un nuevo capítulo en la crónica de estas tierras.


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