
Magallón,
a unos 56 km de Zaragoza, con una población de 1200 habitantes
(año 2001), se asienta a orillas del Huecha, ascendiendo
por el peñón en el cual ha ido creciendo el pueblo.
Es una de las poblaciones más grandes de la comarca, remonta
sus orígenes al asentamiento de "Caraui",
posiblemente de fundación romana. Es sin embargo,
a partir de la reconquista por parte de Alfonso I, el Batallador,
en 1119, cuando comienza su intensa historia, al otorgar Pedro
de Atarés la villa a las Ordenes del Temple y San Juan
(entre 1135 y 1146), como ocurrió con Borja. Hacia 1151,
Magallón queda como "villa de realengo" al ser
cambiada por otras posesiones, al llegar a un acuerdo con Ramón
Berenguer IV.
En 1236 pasa Magallón a manos musulmanas, ya que
Jaime I se lo concede al rey Zeyt Abuzeyt. Hacia 1360 es tomado
por Pedro I de Castilla y más tarde recuperado por Pedro
IV, aunque no será incorporado a la Corona
definitivamente hasta 1411.
Resulta Magallón un conjunto de gran belleza en el que
sus monumentos religiosos se alternan con numerosos palacios y
casas nobles que salpican sus calles, de las cuales aún
queda el sabor de su pasado judío y musulmán.
Destaca
la iglesia de
San Lorenzo, patrón de la parroquia, cuyas fiestas
se celebran el 10 de agosto, coronando el cerro sobre el que se
asienta Magallón. Levantado sobre los restos del antiguo
castillo, su interior de una sola nave y bóvedas estrelladas
contiene varios retablos de Vicente Berdusán y su taller.
Actualmente (año 2001) está siendo sometido a una
intensa restauración.
La
iglesia de Santa María de Huerta, perteneciente al antiguo
convento de dominicos,
es una de las estampas más bellas de la villa, pese a su
estado ruinoso, pues cuenta con un delicado ábside mudéjar
del que aún se puede adivinar la riqueza de su
construcción.
Las antiguas dependencias del convento, que siguen la tipología
de palacio aragonés del XVI sirven hoy de Ayuntamiento,
Casa de Cultura y Sede de la Mancomunidad.
Nuestra Señora del Rosario, ermita
ubicada en el interior del pueblo, fue edificada en el XVII y
alberga en su interior al Santo Cristo, patrón de Magallón,
cuyas fiestas, en las que se saca la talla a hombros, se celebran
el 14 de septiembre.
Los magalloneros basan fundamentalmente su economía en
los viñedos, existiendo además de la cooperativa
otra empresa familiar dedicada a la elaboración de vinos
y cavas. Es destacable también su tradición alfarera,
muy apreciada por sus particulares características, así
como las granjas dedicadas al ganado porcino.