Maleján,
cuyo nombre parece derivar de "Milexia" (en árabe
"piedra roja"), cuenta con una historia íntimamente
ligada a la de Borja, al menos en sus inicios, sin dejar de tener
por ello clara identidad propia. Situada junto al río Huecha,
y a unos 64 Km de Zaragoza, los estudios indican que su origen
se puede remontar al periodo de ocupación musulmana.
Según los restos arqueológicos encontrados
se debió construir aquí un rico palacio dependiente
de Borja, a poco más de un kilómetro del Castillo
borjano, por ser el paisaje de Maleján mucho más
grato para las familias adineradas de la zona, que las condiciones
defensivas que rodeaban a este. Así pues, resulta Maleján
un pueblo pequeño en extensión (unos 2,8 Km), pero
grande en historia, a pesar de que, por desgracia, pocos de esos
restos arqueológicos podemos hoy visitar.
Si podemos, sin embargo, llegar hasta el mirador de la Plaza
Baja, desde donde se contempla un bellísimo
paisaje poblado por vides; éstas, y el excelente vino
que dan, son quienes sustentan básicamente la economía
de los malejaneros. A este respecto, puede uno acercarse hasta
las cuevas vinarias, bodegas dedicadas al uso particular,
que constituyen una de las muestras de arquitectura popular más
curiosa de la zona. Podemos conocer además, su iglesia,
dedicada a Nuestra Señora de la Visitación,
cuya fábrica se remonta al siglo XVII, pero en cuyo interior
encontramos retablos fechados un siglo antes, los que nos hace
suponer que existió otra iglesia anterior a la citada.
Pese
a ser un pueblo de pocos habitantes, unos 380, Maleján
cuenta con numerosas actividades culturales y deportivas,
programadas por el Ayuntamiento o por la Biblioteca Municipal,
así como con un
hermoso
parque, llamado el de la Fuente del Cerezo, presidido
por una fuente de agua natural, y un museo al aire libre conocido
como "la Fuente del
Molino".
Sus fiestas patronales se celebran en honor a Santa Bárbara,
el 4 de diciembre y el primer domingo de agosto. A ella se le
dedica uno de los más famosos dances de la zona,
conocido como el "paloteo". Se celebra también
de forma especial la fiesta de Pentecostés, con el tradicional
bautizo, cincuenta días después de la cuaresma.
No podemos dejar Maleján sin antes haber probado sus deliciosas
rosquillas malejaneras o haber disfrutado de la "subida
del mayo", el día 1 de ese mes, tradición
que se remonta 300 años y única en Aragón.