Situado
alrededor del monte "el Castillo" se levanta Mallén,
uno de los pueblos más grandes de la comarca (3414 habitantes,
año 2001) y en constante crecimiento en extensión
y habitantes.
Las hipótesis sobre el topónimo de "Mallén"
son muchas, ya que algunos afirman que pudiera ser la "Manlia"
citada por el historiador Apiano, o "Belinsón"
nombrado por Ptolomeo, "Mallius" dice García
Bellido, "Mallianus" afirma Menéndez Pidal, "Manlius"
opina Ubieto... Fuera como fuese, lo cierto es que su historia
se remonta a los primeros pobladores asentados en el cerro
del Convento, a un kilómetro de la actual Mallén,
desde el siglo VII a.C. hasta el III d.C., donde se han encontrado
desde restos arqueológicos de la llamada
"cultura de Urnas" hasta la etapa romana, pasando por
la celtíbera. Posteriormente,ya en el siglo XVI, se estableció
en el extremo sur del yacimiento, la orden religiosa de los franciscanos,
ubicando allí su convento (de lo cual deriva el
topónimo del cerro), hasta la desamortización de
Mendizabal en el siglo XIX.
En 1119 es conquistada por Alfonso I y repoblada con mozárabes
del sur, siendo poco años después concedida a las
órdenes del Temple y Sanjuan, hasta 1135 que queda
definitivamente parar los sanjuanistas.
De
esta época (siglos XII-XIII) queda, aunque casi oculta
entre los posteriores añadidos del siglo XVIII, la iglesia
de Nuestra Señora
de los Angeles, de ábside románico e interior
gótico, al lado de la cual pudo estar el castillo (hoy
desaparecido) de la orden de San Juan.
En cuanto a la arquitectura civil, son numerosos los ejemplos
que hasta hoy nos han llegado, destacando por la belleza de su
fábrica la
casa de la calle del Mazo (XVI-XVII) con calificación
de Monumento Regional, el Palacio
de Navas (XVIII) de aspecto todavía renacentista, el
palacio de los Zapata
(XVIII) de fachada neoclásica y Monumento Nacional,
la Casa de los Frontines
(XIX) de fachada modernista o el Matadero Municipal, bellísimo
exponente de arqueología industrial de principio de siglo.
Una
de las más bellas estampas de Mallén la constituye
el Paseo del Puy, de más de medio kilómetro
de largo, que desemboca en la ermita
del mismo nombre, del siglo XIX y en cuyo interior destaca un
baldaquino barroco que cobija la imagen de la Virgen.
Celebran sus fiestas los malleneros el 20 de enero, San
Sebastián; el 3 de febrero, San Blas; el 16 de julio, Nuestra
Señora del Carmen; y el primer domingo de septiembre, el
Santo Cristo de la Columna, patrón de Mallén, del
cual se cuenta que fue tallada su imagen (hoy en la capilla que
lleva su nombre en la iglesia parroquial) por un mendigo
que vino a Mallén a pedir comida y cobijo. Al Cristo de
la Columna se dedican también el dance de Mallén,
de tipo "pastorada" (mezcla de versos de alabanza al
patrón, con críticas y exageraciones referentes
a algún acontecimiento de ese año), recuperado en
el año 87.
Actualmente Mallén está dedicado básicamente
al sector servicios, aunque queda algo de agricultura y
ganadería. En él desemboca el Canal de Lodosa y
es atravesado por el Canal Imperial de Aragón.
Entre sus dulces más típicos encontramos las "palomas",
bollo con clara de huevo que regala el cofrade mayor a los demás
cofrades en fiestas.