El
origen de Novillas se remonta al siglo V a. C., cunado
los celtíberos fundaron "Nulle", embrión
de la futura Novillas, cuyo topónimo significa "villa
nueva" en latín. Posteriormente, romanos y árabes
dejan profunda huella en la villa, hasta que en 1118 Alfonso
I, el Batallador la reconquista para los cristianos, repoblándose
poco después con 10.000 mozárabes procedentes de
tierras andaluzas. En 1132 Novillas, como Mallén, será
donada a las Ordenes del Temple y San Juan.
Podemos
visitar en esta villa el magnífico palacio
de los Comendadores de la Orden de San Juan, que a pesar
de no estar en muy buen estado, deja traslucir el esplendor que
tuvo la construcción en su pasado.
La iglesia parroquial,
advocada a Nuestra Señora del Rosario, data del
siglo XVIII, y en su honor se celebran las fiestas patronales
el 7 de octubre.
Curioso
es el museo del Labrador,
en la calle de los Huertos, de propiedad particular, y el que
han recogido multitud de aperos de labranza, así como una
reconstrucción de una habitación de principio de
siglo. No menos curioso es el microzoo
de la calle Almirante, donde podemos ver de cerca una gran
variedad de especies exóticas y autóctonas.
Además de las fiestas en honor a la patrona, celebran
los novillenses, o novillanos, el 14 de diciembre el día
de San
Nicasio
Obispo y Mártir, hogueras para San Antón
(17 de enero), San Blas con sus roscones (3 de febrero), la Fiesta
del Puente con comida popular y San Jorge (23 de abril), día
en que se baila el famoso "paloteao" y se sube
de romería a la ermita.
Actualmente cuenta Novillas con casi 700 habitantes, los cuales
se dedican principalmente a la agricultura (cereales, alfalfa
y huerta) y a la ganadería (unas 12 granjas de ovino,
vacuno y porcino), que convierten a la villa en la principal abastecedora
de productos hortícolas de la capital aragonesa.