
Continuando
la ingente labor de inventariar la totalidad del patrimonio
artístico religioso de la comarca, le ha llegado
el turno a la localidad de Magallón para lo que ha
sido necesario editar dos tomos en la colección del
Centro de Estudios Borjanos de la Institución Fernando
el Católico, de la DPZ. Tras Fuendejalón,
Pozuelo, Alberite, Albeta, Novillas y Mallén, los
números 7 y 8 están centrados en esta localidad,
lo que pone de relieve la riqueza del arte religioso atesorado
en esta población a lo largo de los siglos.
A los habituales autores, Pedro Luis Hernando y José
Carlos Sancho, se ha unido en esta ocasión José
Luis Pano, director del departamento de arte de la Universidad
de Zaragoza, que aborda los aspectos arquitectónicos
de la iglesia parroquial de San Lorenzo, ejemplo de templo
de planta de salón de los que es especialista.
Como en los casos anteriores, se han estudiado los edificios
religiosos de la localidad, las obras de arte que contienen,
tanto pinturas y esculturas como los elementos de uso en
el culto. Estas también se explican desde el punto
de vista iconográfico, lo que ayuda a conocer por
qué se representa cada escena o figura de una manera
concreta. Además los libros contienen las respectivas
fichas catalográficas, seguidas de un apartado en
el que se da cuenta de los documentos que se han encontrado
en los archivos consultados con respecto al contenido del
libro.
Estas publicaciones son el resultado de un trabajo incansable
por inventariar el arte de Magallón, que de esta
manera puede ser permanentemente consultado y comprendido
por el público.
La presentación de estas dos obras tuvo lugar el
viernes 13 de diciembre, en la Ermita de la Virgen del Rosario.
Una cita que llega en un momento magnífico para la
arquitectura y el arte religioso de Magallón, con
la iglesia de San Lorenzo recientemente restaurada y con
la ermita de San Sebastián de la Loteta en proceso
de recuperación. Sin duda una serie de coincidencias
que demuestran la preocupación de las instituciones,
encabezadas por el ayuntamiento, por un patrimonio de todos
que debemos conservar y transmitir a las futuras generaciones.
Esperemos que pronto, lo que queda de la iglesia del Convento
de los Dominicos y su ábside mudéjar, también
se rehabiliten.
Juan María de
Ojeda